Hubo en la península una tradición de espumosos importante. Allá por 1925 empezaron a surgir industrias embotelladoras en toda España que arraigó mucho aquí en Cataluña. El sifón, esa botella llena de gaseosa tan moderna en su momento que endulzaba el vino de mesa. Este refresco era “muy de aquí” y ayudaba a pasar el calor y la sed.

Quedan pocas o más bien poquísmas marcas y ya no se embotellan con tanta elegancia. Las tipografías y nombres de antaño no dejan nada que desear a los de hoy en día. Tengo algunas de esas botellas en mi taller.

Hay por aquí una maravillosa botella de Rigau – Blanes, o de Espumosos Miracle de Torredembarra con unas letras serigrafiadas en blanco y rojo muy bonitas. Otras sin serigrafía pero con un trabajo del cristal precioso con texturas en formas de rombos y otras cenefas de la fábrica de Viudas Vilella y Cia. Todas con el vidrio en tonalidades verdosas y azuladas. Veo otra por aquí de Sifones Fernández del Masnou. Además los cascos de cristal de antaño eran retornables, ¡Volvamos a eso! Con este burbujeo romántico de lo antiguo pero moderno os presento mi colección de lámparas sifón. Un producto hecho con mucho cariño, desde que consigo la botella antigua de sifón, limpio, taladro, restauro, hasta que llega a tus manos para hacer más bonito ese rincón.